Johan Obdola es un consultor internacional especializado en el área de seguridad e inteligencia a nivel global. Habiendo forjado su carrera profesional en Venezuela, Canadá, los Emiratos Árabes Unidos y ampliamente en Europa, Johan fundó una organización sin fines de lucro llamada la Organización Global para la Seguridad e Inteligencia (IOSI).
Luego de haber pasado más de 35 años trabajando en varios continentes, Johan se desarrolla en la actualidad como ponente invitado, conferencista y asesor de gobiernos tanto como de corporaciones. Johan ha trabajado estrechamente con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la Organización Internacional de Policía Criminal (INTERPOL), la Agencia de la Unión Europea para la Cooperación en materia de Aplicación de la Ley (EUROPOL) y con la Junta Interamericana de Defensa (JID). Al mismo tiempo, Johan ha sido un negociador frecuente de la Organización de Estados Americanos (OEA) en lo que respecta a la resolución de conflictos en asuntos de derechos humanos. Adicionalmente, Johan es miembro asesor de varias juntas, como por ejemplo la del Foro Diplomático Mundial (GDF) en Londres y para la Fundación Fondos del Autismo y Tratamiento (ATF) en Dubai.
Johan practica el budismo, se identifica como un conciliador y continúa inspirándose en el espíritu humano; permanece humilde y conectado a sus raíces indígenas en Venezuela.
Nacido en Venezuela, en la región principal donde habita el pueblo indígena de los Waraos, Johan Obdola reconoció el valor de la compasión y el ambientalismo desde una edad temprana; tal formación le dio una base que determinaría lo que sería su futuro camino de vida. Su madre, una persona espiritual y profundamente familiar, pasó mucho de su tiempo enseñándole a Johan sobre el arte, la historia y la literatura. Mientras tanto, su padre, un periodista conocido en su pueblo, le inculcó el valor de la integridad y la compasión por los individuos tanto como por la sociedad en general. A la edad de 12 años, Johan ya había dado un salto impresionante en su madurez ya que acompañaba a su padre a identificar víctimas del cartel de drogas que operaba en su región.
Simultáneamente, el tío de Johan, miembro de la organización masónica, enseñaba a su sobrino sobre las complejidades del mundo – incluyendo la importancia de la moralidad, la caridad y la justicia. Nacido en un ambiente que emanaba amor y cuidado, no debe sorprender que Johan empezó a vivir como un héroe moderno desde una edad temprana.
Johan empezó su carrera en seguridad e inteligencia cuando conoció a su mentor, el coronel Leopoldo Flores Rada. A través de él, aprendió muchas lecciones que ayudaron a construir cimientos íntegros en este nicho profesional.
Así, Johan comenzó a trabajar como policía y un tiempo después como oficial de inteligencia en Venezuela. A lo largo de ese período de tiempo, Johan recibió entrenamiento y capacitación por parte de las diferentes agencias de la policía venezolana, la Administración de Drogas de los Estados Unidos (DEA), y por parte de los Navy Seals de los Estados Unidos – Fuerzas Especiales. Posteriormente, Johan trabajó como director de la División Antinarcóticos de la policía venezolana y recibió entrenamiento en control químico como también en prevención de lavado de dinero por parte de las fuerzas militares canadienses, americanas y europeas.
Los esfuerzos realizados en la lucha contra el narcoterrorismo, la lucha contra los narcóticos y las operaciones delictivas resultaron ser vitales para su carrera. Johan podía identificar fácilmente a los actores en la escena del crimen nacional; esas habilidades le permitieron llevar a cabo una lucha decidida contra el narcoterrorismo, la corrupción gubernamental, el nepotismo y el clientelismo a lo largo de su carrera. Al mismo tiempo, Johan pasó gran parte de su carrera en la selva venezolana; allí cultivó relaciones sólidas con las tribus indígenas. Desde entonces, Johan se comprometió consigo mismo a proteger a los pueblos indígenas en temas de abandono oficial y crimen; también se comprometió con el apoyo de iniciativas sociales y de salud.
Profundamente dedicado a sus esfuerzos profesionales, Johan trabajó incansablemente para hacer de Venezuela un lugar mejor y más seguro para vivir. De hecho, nunca ha dejado de encarnar su pasión a lo largo de su carrera y de hacer justicia en el ejercicio de su deber.
Sin embargo, mantener una postura firme e integral contra el narcoterrorismo y la delincuencia transnacional ha tenido un costo elevado. Johan se ha enfrentado a varios intentos de asesinato como también a amenazas de muerte contra sus seres queridos; por último, pero no por ello de menos relevancia, Johan perdió a algunos de sus colegas de agencias policiales y militares en respuesta al éxito obtenido en la prevención de los movimientos de drogas y crimen organizado.
Ciertamente, Johan estaba liderando y teniendo éxito en esta lucha desde el inicio. Como un líder, Johan tuvo el coraje de servir como testigo en la Asamblea Nacional de Venezuela (en ese entonces el Congreso Nacional) para exponer a cada uno de los ministros, gobernadores, oficiales policiales de alto rango entre otros líderes militares; tales habían estado involucrados con las redes y operaciones de narcotráfico en el país. Sus denuncias implicaban que Johan tenía que revelar pruebas ante la Asamblea Nacional, no solamente nombres. A pesar de algunas dificultades burocráticas para iniciar acciones legales, Johan tomó la batuta para exponer y enfrentar directamente al «Cartel de los Soles». Hoy en día, «El Cartel de los Soles» es considerado una organización gubernamental, lo que hace de Venezuela el primer narco-estado oficial de la historia moderna.
Con su vida en peligro, Johan abandonó Venezuela en 1997. Así, llegó a Canadá como refugiado por razones relacionadas a la guerra contra las drogas, siendo el primer refugiado en ser asociado con tal motivo en Canadá. Indiscutiblemente, Johan también se convirtió en el primer refugiado venezolano de la historia moderna.
Aunque su hogar cambió radicalmente a ser en Norteamérica, Johan continuó trabajando por la justicia, paz y la democracia en Venezuela, solamente que desde un entorno más seguro. Al empezar una vida nueva como inmigrante, Johan luchó por establecerse como experto en el campo de la seguridad e inteligencia. Johan admitió lo siguiente: «al principio, pude sentir el estigma porque era un extranjero, era latino».
Enfocándose en sus logros y en la fortaleza de su espíritu, Johan perseveró y continuó construyendo su reputación como experto en seguridad internacional. Johan ha estado en casi todas las regiones del mundo trabajando en lo inimaginable: desde trabajar con las fuerzas de seguridad afganas hasta llevar a cabo evaluaciones in situ, inteligencia y operaciones especiales en América Latina, Medio Oriente y África.
Por ejemplo, Johan ha asesorado a gobiernos indígenas de Canadá como al Westbank First Nation y al Vernon First Nation en materia de seguridad, diplomacia y relaciones internacionales. Entre otros gobiernos, Johan ha asesorado al Gobierno de Trinidad y Tobago en el área de antinarcóticos, al Gobierno de Colombia en el área de la seguridad fronteriza y a la Asamblea Nacional de Venezuela (dirigida por la oposición) en relación con el narcoterrorismo. Específicamente en el área de antinarcóticos, Johan ha sido asesor de la Policía Real de Omán, de la Policía de Dubai y de las Fuerzas Armadas de Venezuela (en el período antes de la Revolución Chavista) para contrarrestar la lucha de poder entre las facciones criminales del país.
Además, Johan es un asesor especial en la Academia Nacional de Planificación de la Seguridad y la Defensa de Rumania, miembro de la Junta de Asesores del Foro Diplomático Mundial en el Reino Unido y miembro de la Junta de la Fundación Fondos del Autismo y Tratamiento (ATF) en los Emiratos Árabes Unidos. Sin dejar atrás su promesa de proteger a los grupos indígenas, Johan también actúa como asesor de seguridad de Kape-Kape, una organización indígena sin fines de lucro, que presta asistencia a los pueblos Waraos y Yanomami de Venezuela.
Johan ha asesorado a empresas como Bombardier, Pemex y al Grupo Al Ghurair, entre otras. Manteniendo la misma importancia, Johan ha asesorado al Consejo de Asesores de la Corona en Canadá en lo que respecta a cuestiones de seguridad en América Latina y las implicaciones para Canadá. Durante su estadía en Venezuela, Johan desarrolló una conexión estrecha con la Embajada de Canadá cuando se le presentó la oportunidad y responsabilidad de actuar como guardián de algunas familias canadienses.
Con su temprana experiencia en el campo de la seguridad y la inteligencia, Johan se ganó el respeto del periodista francés Alain Labrousse, con quien colaboró para la publicación de su libro: «The World Geopolitics of Drugs, 1998/1999». Debido a su dedicación y como consecuencia de su trabajo, Johan actuó como el principal corresponsal del Observatorio Geopolítico de Drogas en Francia; más tarde, se desempeñó como jefe de la Organización Policial Internacional de Aeropuertos y Puertos (INTERPORT) de los Estados Unidos para América Latina.
Desde entonces, Johan se ha presentado en conferencias militares y de seguridad de alto nivel en todo el mundo. No sólo se ha reunido con elogiados funcionarios gubernamentales de diferentes países e instituciones como asesor, sino que ha actuado como mentor de estudiantes y jóvenes profesionales que han buscado orientación. Para Johan, la autenticidad es la clave para cualquier acercamiento con la gente, tal y como explica:
«La característica principal que veo en la gente es su disposición a ayudar. La vida me ha demostrado que la peor clase de personas son las que pretenden hacerlo. Me doy cuenta de que hay mucho que aprender y compartir con las personas que muestran su compromiso indiferentemente de la recompensa».
Antes de fundar la Organización Global para la Seguridad e Inteligencia (IOSI), Johan fue miembro de la junta de varias organizaciones de seguridad y orden público en los Estados Unidos tanto como en otras naciones. Entre los años 2010 y 2013, Johan estuvo involucrado en tareas que apoyaron a la Organización Internacional de Policía Criminal (INTERPOL) con el mapeo del narcoterrorismo.
Luego de tal experiencia, Johan comenzó a desarrollar ideas para expandir programas de seguridad pública; de esta manera, nació la Organización Global para la Seguridad e Inteligencia (IOSI) en Canadá. Detrás de tanta preparación, diseño y evolución en su estructura como en el capital humano, finalmente se constituyó IOSI; la organización se puso en marcha en el 2014. A través de IOSI, Johan ha seguido trabajando en su objetivo: fortalecer la seguridad global, la democracia y los derechos humanos. La organización se ha extendido por todos los continentes y sus miembros tienen amplias oportunidades de aprender, intercambiar ideas, experiencias y, en general, de hacer contribuciones significativas a la seguridad global.
En el 2016, la Asamblea Nacional de Venezuela designó a la Organización Global para la Seguridad e Inteligencia (IOSI) para la investigación de actividades de carácter genocida, criminales y narcoterroristas que el régimen venezolano ha llevado a escala internacional. A través de IOSI, Johan presentó consecuentemente una acusación formal ante la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya. De este modo, IOSI se ha convertido en una organización con una posición firme y una de las voces más fuertes al acusar formalmente al régimen chavista por los crímenes sistemáticos de lesa humanidad que han sido cometidos contra el pueblo venezolano – mucho antes de la pronunciación formal de las Naciones Unidas (ONU) sobre tal tema. Además, Johan se ha reunido con miembros de parlamentos de varios países de Europa para exponer la naturaleza narcoterrorista del régimen venezolano.
A manera de reflexión, Johan comparte algunos de sus pensamientos:
«En una era donde la dependencia humana está basada en la tecnología (específicamente en el Internet, así como en otras plataformas como los medios de comunicación social, la inteligencia artificial y la robótica), la humanidad se enfrenta a constantes desafíos de supervivencia. Para ello, es necesario crear rápidamente un cambio de paradigma en el que sigamos explorando la tecnología, pero centrándonos en la interacción entre la humanidad y el medio ambiente. Tal paradigma debe ser lo suficientemente profundo como para no romper las fibras de la sociedad y el significado de nuestra existencia humana; al mismo tiempo, nos debe permitir progresar hacia un camino tecnológicamente viable».
Teniendo esto en cuenta, Johan continuará considerando ideas emergentes para encontrar soluciones con el fin de que podamos prolongar nuestra existencia en el planeta Tierra.
Johan cree firmemente que los humanos tienen la responsabilidad de ayudarse para generar cambios positivos, especialmente dada la facilidad de comunicación en la era digital. A pesar del aumento de las amenazas, ataques cibernéticos como también de la predominancia de una retórica populista, Johan confía que la humanidad se puede sobreponer al velo de la ignorancia con una mente abierta. Para ello, personas capacitadas y de todos los orígenes deben unirse para alimentar la conciencia colectiva que nos une como humanos.
Organizaciones globales como las Naciones Unidas (ONU), la Unión Europea (UE), la Corte Penal Internacional (CPI), el Foro Económico Mundial (FEM), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Banco Mundial (BM), y la Organización de Estados Americanos (OEA) entre otras, se enfrentan ante la urgente necesidad de reorientar su enfoque; deberán abordar realmente las preguntas que conciernen nuestra existencia en la Tierra, y por lo tanto nuestra supervivencia como humanidad. Su enfoque debe cambiar de marcha, y llevar a cabo los cambios meditados para satisfacer las necesidades de los pueblos en el mundo digital.
Para tales desafíos, aquí es donde Johan entra en juego. Como el líder que es, se ha comprometido a ayudar a la comunidad global de la que forma parte – ayudando a los gobiernos, empresas e individuos como un asesor experimentado.
Al mismo tiempo, Johan también entiende las frustraciones de los empleados del sector de la seguridad y la inteligencia; Johan sabe lo que es ser mal pagado y menospreciado, trabajar en un ambiente de alto riesgo y tremendamente estresante donde la vida es constantemente desafiada. Por consiguiente, el mensaje de Johan es claro: «Nosotros también somos comunidad».
Continúa diciendo: «Detrás del uniforme, detrás de cualquier arma que portamos y detrás de la placa, también somos personas».
Cabe destacar que la gente en la comunidad de seguridad e inteligencia debe navegar a través de un mar de información; es toda una tarea discernir la realidad de la desinformación. Por esta razón, Johan cree que debemos escuchar a los líderes y personas inspiradoras de nuestro tiempo; por la misma línea, siendo críticos en cuanto a como podemos mejorar la sociedad moderna en lugar de criticar o radicalizar el mundo en el que vivimos. Así, el entorno digital se convierte en una arena importante (y aún más importante) para que nos unamos con el fin de crear las formas de comunicación adecuadas para una coexistencia armoniosa. Después de todo, la tecnología juega un papel crucial en la educación global y la actividad humana.
En última instancia, el mundo digital, por naturaleza, presenta enormes riesgos para la seguridad global. Hoy en día, nos enfrentamos a un aumento exponencial de delitos en el mundo cibernético – desde la guerra híbrida, noticias falsas hasta retóricas populistas – y el asesoramiento de Johan resulta de mucha utilidad y valor para navegar estas aguas turbias.
Él cree que estos temas pueden ser abordados si los líderes y los individuos interesados unen sus fuerzas. Después de construir una carrera sólida de más de 35 años en seguridad e inteligencia, Johan ha aprendido que los errores son experiencias de aprendizaje; de no abordarse efectivamente, se convierten en un círculo constante de fallas y oportunidades perdidas.
A pesar de los retos interminables, Johan conserva el espíritu y la pasión para seguir adelante y realmente ayudar. En conjunto con un equipo de expertos, Johan está dispuesto a discutir temas que afectan a personas e instituciones; así, el interés es el de ofrecer soluciones tangibles y efectivas con respecto a la seguridad, gobernabilidad y relaciones internacionales.